Camino de Santiago. Roncesvalles - Santiago de Compostela (del 1 al 31 de Julio)

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COMENTARIO 1 AUTOR: Efraín

Desde hace tiempo que he intentado hacer el camino de Santiago , pero el tiempo, los compromisos y las responsabilidades que el mundo conllevan no me dejaban realizarlo, quizás eran solo excusas.

Esta es mi pequeña historia del camino, un camino que me cambió para toda la vida, podría estar horas o escribir un libro sobre mi experiencia, pero no sería lo suyo ya que considero que hay personas que tienen más mérito que yo, sencillamente lo que relataré es como en el período de unos 29 días y en más de 800 kms , mi vida tal como la conocía cambió y dio un giro inesperado. Desde conocer a personas maravillosas hasta poder ayudar en las diferentes curaciones que impartimos a lo largo del camino, curaciones físicas y espirituales, cosa que me llenó en pleno a mi duro corazón y digo duro ya que en esta aventura supe lo que es realmente el “amor”, pero no ese amor que entendemos como en una pareja, sino el amor humano, la ternura, el cariño hacia los semejantes y el dar sin pedir nada a cambio .

Saber que en el mundo existen personas que te pueden ayudar de manera sorprendente y que tú puedes dar cariño sin entender porqué lo haces es una de las experiencias que más me han llenado en la vida; y qué decir de haber tenido el “honor” de caminar al lado de personas que me han demostrado la humildad, la sencillez y el espíritu de compromiso a lo largo de este maravilloso camino, compañeros como “Carlos” a quien en el camino me dio y me enseñó lo que es realmente un amigo, que será y estará en mi corazón de por vida, “Nuria” con ese espíritu y esa fuerza que me ha enseñado que las personas somos humanas de diferentes maneras y ella es de las pocas personas que me han sorprendido, que decir de mi gran maestro, guía y amigo “Miguel” a quien yo creo que el “jefe” lo puso en mi camino no solo para guiarme si no para que me enseñase que la vida es maravillosa sin tender a querer tener de todo, y a quien estaré agradecido de por vida por su sabiduría, humildad y, por supuesto, no puedo olvidar de mencionar a la persona que actualmente sigue cambiando mi vida para mejor, a mi “compi”, cuando creía que la vida me había enseñado todo lo bueno y lo malo de ella, va y me sorprende con lo que podríamos llamar un nuevo despertar en mi vida y conocer a ”Cristina” es como haber vuelto a nacer y poder dar sin pedir nada a cambio .

En fin hacer el “camino de Santiago” ha sido lo más maravilloso que el de arriba supo regalarme, en este camino también descubrí y pude dejar de cargar mi cruz y de pedir perdón por lo que no supe hacer y dejé de hacer, descubrí en mi interior que somos humanos y que entre todos podemos cambiar un poquito este mundo y hacerlo mejor para todos, en un pequeño resumen diría que el camino es y será para mí un antes y un después.

Efrain

COMENTARIO 2 AUTOR: Cristina Lozano

Nací en Alicante, trabajo en el Ayuntamiento desde hace 5 años, viví anteriormente 2 años en Madrid, 9 en Elche, todos ellos trabajando, ganando todo lo que hoy en día tengo (de todo: bungalow, coche, vestuario, complementos...) Emprendí “mi camino” aprovechando mi deseo de recuperar la fe en mí misma, en todo lo que me rodea y, por sorpresa mía, en Dios (del cual me había alejado). Comencé esta aventura el 18 de Julio partiendo desde Alicante en tren hasta León, dispuesta a todo, renun- ciando a las facilidades de la vida cotidiana, dispuesta a dormir en cualquier lugar, o intentar dormir, a comer poco, o mal comer, a encontrarme con problemas físicos, ampollas/tendinitis... y allí me esperaba la primera sorpresa cuando conocí a mis compañe- ros, los cuales me hicieron ver cuáles de las poquitas cosas que yo llevaba en mi mochila me iban a ser necesarias y cuáles no (que abandoné en la misma estación de tren).

La peregrinación es una aventura interior, íntima a veces, personal, que me ha permitido encontrarme a mí misma, gracias a las emociones y sentimientos interiores, que no debo necesariamente expresar en palabras, sino traducir a la vida en actos verdade- ros y auténticos. Todos hemos sido compañeros, peregrinos dispuestos a ayudarnos, donde todos formamos una comunidad en la que todos somos importantes, donde he experimentado sentimientos de felicidad y tristeza, dando comienzo en mí una vida nueva, con vidas nuevas en mi vida. Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de hacer este viaje espiritual, donde mi sensación ha sido de plenitud yendo rodeada de ángeles, canalizando sensaciones para comenzar mi camino ahora, cuando he vuelto a la vida “real”, necesitando y queriendo transmitir y mantener este cambio con mis seres queridos, dando a entender que debemos agradecer más por todo y dejarnos de quejas. Agradezco también la amabilidad prestada por albergueros del camino, en especial a “Casa Domingo”, y con diferencia a los encontrados desde León hasta Sarriá (donde la ruta se convierte en más turística, y no hya tanta espiritualidad y devoción). Y qué decir de Miguel, nuestro guía, imposible definir con palabras porque solamente utilizaría una y sería “especial”; también mostrar mi agradecimiento a mis compañeros Carlos, Nuria y Efraín (con quien hoy en día comparto pasadas actuales experiencias, y muy posiblemente un futuro en común).

En fin “YO HICE EL CAMINO, PERO EL CAMINO ME HIZO A MÍ”.

C.L.C.

COMENTARIO 3 AUTOR: Nuria Medina

Mi experiencia sobre el camino:

Quería comenzar diciendo que hay veces en que, debido a que tenemos libre albedrío, las personas podemos decidir qué hacer o no hacer pero creo que en esta ocasión no decidí yo hacer el camino si no que el camino me eligió a mí, al principio no me di cuenta pero cuando ya me vi saliendo de casa con mi mochila para emprender esta nueva aventura, empecé a pensar mientras iba en el tren, cómo cuando algo tiene que pasar se pone todo a favor para que suceda. Sinceramente iba muy ilusionada y emocionada pues hacía tiempo que tenía ganas de emprender este gran reto, pero por otro lado sentía algo de miedo de no poder conseguirlo y tener que soportar otra vez como tantas, ese sentimiento de frustración que tan mal me deja por no acabar las cosas que empiezo. Una conversación telefónica con Miguel Ángel, (uno de los guías que nos acompañaría), me dejó bastante más tranquila respecto a mis miedos pues él me transmitió bastante seguridad y confianza de que paso a paso y sin necesidad de correr se conseguía. El día 1 de Julio llegó y el grupo partió de Roncesvalles hacia Santiago, yo me uniría a ellos junto con otras dos compañeras en León, es decir cuando nos viéramos, ya habrían andado más de lo que yo andaría en mi recorrido, y lo pensaba y eso me daba fuerzas para hacer mi parte. Cuando baje del tren, miré impaciente a un lado y a otro intentando reconocer entre tantos desconocidos a los que serían mis compañeros de camino. Todo me pareció fantástico, estaba contenta feliz y creo que para ellos también fue un soplo de aire fresco el comenzar nuevas etapas con nueva gente, nuevas conversaciones… en definitiva con nuevo ritmo. Tengo que decir que los días que empecé a tomar contacto con los guías para informarme sobre el camino, me enviaron una lista con las cosas que deberíamos llevar y una serie de pautas para hacer el camino más agradablemente. Lo que repetían hasta la saciedad era que no lleváramos más cosas de las estrictamente necesarias porque ahí, cada uno carga con lo que se lleva. Yo en ese aspecto, de tanto escucharlo se me quedo grabado y aunque me dijeron que me sobraba alguna cosilla, era tan poco que no me deshice de ello. Realmente te das cuenta de cuantas cosas tenemos que nos sobran y con las que podríamos pasar perfectamente aunque no las tuviéramos, pero esta sociedad nos va creando dependencias. La habitación del albergue de la primera noche era estupenda pues la teníamos entera para nosotros solos, aun así, como vienes descansado y debido a tantas emociones pues no dormí casi nada, pero dio igual porque me levanté con ganas de empezar El Camino. La primera jornada se me pasó en seguida porque aunque hizo calor, las conversaciones animadas de unos y otros me hicieron llevadera la caminata además el rico almuerzo, comida y cena nos hizo reponer fuerzas. La primera semana se me paso pronto pero se me hizo un poco duro lo de no tener el fin de semana de descanso, eso de llegar el sábado y el domingo y tener que seguir con el esfuerzo... la verdad que no me sentó muy bien. A pesar de que hasta que llegamos a Galicia, el calor nos hacia un poco mas duro el camino, me gustaron mas las etapas porque íbamos más "solos", ya que mucha gente comienza su andadura a los 100 Km. de Santiago y te encuentras con un poco de saturación. Hasta ese momento no habíamos tenido problemas en encontrar albergue fuéramos a la marcha que fuéramos, (que más bien era lenta), pero a partir de los mencionados 100 Km y concretamente desde la localidad de Sarria, ya empezamos a tener un poquito más de dificultad, pero de una u otra manera siempre encontrábamos cama y baño donde descansar y asearnos para afrontar a la mañana siguiente un nuevo día con ganas y energías renovadas. En el medio del camino pasaron muchas cosas, algunas muy bonitas como las sensaciones que experimentaron algunos compañeros en ciertos momentos que nos pusieron los pelos de punta y nos hicieron soltar muchas lágrimas cuando nos lo contaban, otras no tan buenas como roces que tuvimos que bien pudieron ser producidos por el cansancio o agotamiento pero que quedaran como anécdotas pues la intención de todos era buena como actualmente se puede demostrar. A medida que pasaban los días iba cogiendo seguridad en mi misma al ver que mis piernas, mis pies, mi espalda... en definitiva que toda yo respondía, yo estaba sorprendida pero mis compañeros también y no solo por mi, si no por mis compañeras que en definitiva éramos las últimas incorporaciones del grupo. El principal valor personal que destacaría en este viaje es el de la AYUDA, a cualquier signo de cansancio, de dolor ya te estaban preguntando que qué te pasaba por si podían ayudarte, cada cual con su mejor intención con tal de hacerte más llevadero el camino, incluso ya la costumbre y la buena voluntad te llevaba a querer ayudar a gente que iba perfectamente. Resumiendo, ya que podría contar un montón de historias más, después de pasado un mes ya desde que terminamos el camino, mi impresión es que no ha sido tan duro como me creía o me lo ponían, a mi personalmente me ha servido para darme mas confianza en saber que puedo conseguir cosas que me proponga, me ha encantado la experiencia de vivir con 4 cosas y de aprovechar y disfrutar de los momentos buenos que se tienen para cuando lleguen los momentos duros, que también llegan.

A veces, las circunstancias personales no te permiten vivir este tipo de experiencias, por falta de tiempo fundamentalmente, pero creo que si uno las desea y necesita tenerlas, sentirlas... solo tienes que pedirlo como un deseo y seguro que "EL JEFE" te lo concede. Buen Camino

COMENTARIO 4 AUTOR: Carlos Aparicio

Instalados en Roncesvalles, acudimos a la misa del peregrino; mi fé me hizo solicitar un buen camino para mi y mis compañeros de viaje. El último acto fue la bendición del peregrino. En ella mirando a la Señora; me ocurrió algo extraño : una sensación de acogimiento, alivio, perdón y paz que la llevé durante todo el Camino.

Un compañero que estaba a mi lado y observó mi emoción y lágrimas, me comentó: ” Ya has entrado en el Camino”.

Ese día no lo entendí ; pero según pasaban los días me daba cuenta de lo que quiso decir.

Fuí al Camino, con la mente totalmente abierta. No sabía como sería ni que me iba a encontrar. Solo sabía algo de la milenaria tradición y lo especial que era el Camino para muchas personas. Ciertas leyendas me explicaron que todo lo que necesitaba me sería dado por el Camino. Llegué a Roncesvalles pues, con la ilusión de un nuevo viaje y deseo de aventura y así empecé a andar.

Toda la organización de Coronel Tapiocca y sus guías fue fundamental para que mi camino fuera perfecto.

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